jueves, marzo 23, 2006

Aubade, de Philip Larkin

Una vez más el aguijoneo de Ruvalcaba para traducir poesía. Pero no puedo decir que las respuestas con las que nos aventuramos o, en todo caso, con la que me aventuro, sean traducciones. No creo en la traducción aunque a veces la presente como mi profesión. Creo en apropiaciones del poema y, tal vez, en reescrituras. Aventuramos reescrituras y presumimos apropiaciones. Ahí está el resultado: una gran audacia.

Ahora, uno de los poemas más memorables que puedo recordar, Aubade del descarado Philip Larkin. Y, también uno de los poemas que más reafirman mi convicción por la imposibilidad de la traducción.

Huí cobardemente del metro y la rima y estoy perfectamente conciente de la debilidad de mi "reescritura", pero va! Si tan sólo para acompañar la de los queridos co-aventureros: Alonso, Francesca, Adictvm, Arturo, Ernesto, Jerónimo y Gabriel.

***

Alborada

Trabajo todo el día y de noche sucumbo ante el letargo.
Al despertar a las cuatro observo pasmada la silenciosa penumbra.
Momentos después, los contornos de las cortinas se aclaran.
Es entonces que vislumbro lo que siempre está ahí:
la implacable muerte, cada día más cercana,
haciendo imposible todo razonamiento salvo
cómo y en dónde
y cuándo habré de morir.
Preguntas estériles. Pero el terror de morir, de estar muerto
de nuevo me lacera, arrebata y estremece.

El fulgor ablandece la mente. Pero no por remordimiento
(del bien que no hice, el amor que no concedí, el tiempo desgarrado
en desperdicios) y tampoco por vileza, puesto que una vida sola
puede tardar tanto en encumbrarse
y desembarazarse de sus malos comienzos
y acaso jamás. Sino por el vacío del para siempre, la extinción certera
hacia la que viajamos y en la que nos perderemos siempre:
no estar aquí,
no estar en lugar alguno,
muy pronto; nada más terrible, nada más cierto.

Ésta es una forma del miedo que ningún artificio disipa.
Alguna vez la religión lo intentó,
esa filigrana musical carcomida
por polillas inventada para hacernos creer que nunca moriremos
y la ostentosa basura que reza No hay ser racional que pueda temer
aquello que no sentirá
, sin darse cuenta de que es esto precisamente
lo que nos aterra:
no ver, no escuchar, no sentir, ni saborear, ni oler,
nada con qué pensar, nada que amar, nada que nos vincule:
anestésico del cual nadie despierta.

Y ahí se dilata, al borde de la visión,
ínfima vaguedad borrosa, estremecimiento perenne
que atolondra cada impulso hasta la indecisión.
La mayoría de las cosas nunca sucederá: ésta sí,
y darse cuenta de ello lleva el temor hasta el desquiciamiento
cuando nos atrapa sin bebida ni compañía.
El valor no basta:
sirve para no asustar a los demás. Ser valiente
no salva a nadie de la tumba.
La muerte no cede ante gimoteos o encaros.

Poco a poco, la luz se intensifica y la habitación toma forma.
Ahí está, macizo como el ropero, lo que sabemos,
lo que siempre hemos sabido, lo que sabemos que no podremos evadir,
y tampoco aceptar. Una parte tendrá que irse.
Mientras tanto, los teléfonos se agazapan, listos para sonar
en las sofocadas oficinas, y este mundo rentado, completamente indiferente,
intrincado y ajeno, comienza a despertar.
El cielo es blanco como la arcilla. No hay sol.
Hay que trabajar.
Los carteros, como los médicos, van de casa en casa.

8 Comments:

Blogger jardinière said...

Y sabes qué? Me gustó mucho. A pesar de la métrica, la rima etc., creo que el tono se preserva. Y hay sustituciones que me gustaron mucho, como "artificio" en lugar del más común "truco".
Veo que optaste por quitar el "brocado", y hasta me gusta la filigrana (aunque el brocado "suena" a religión, pues es una tela pesada), pero entonces, como comentaba Alonso conmigo, yo buscaría una cosa del mismo campo semántico para el "stuff". Malla, ?quién sabe?, en lugar de basura, que es más literal e interpretativo...
Ah, "macizo" para el ropero también está muy bien. Y me gusta lo directo que se "oye" el "hay que trabajar". Y la fuerza del verso final se mantiene. Uff. Cuántos comentarios.
Muy bien!

10:34 p.m., marzo 23, 2006  
Blogger Ernesto Sandoval said...

a mí me gustó mucho "el fulgor ablandece la mente".

11:40 p.m., marzo 23, 2006  
Blogger ebrocken said...

ciertamente, un tono recitativo, homogéneo, que se parece a larkin. me gusta. quizás, en algunas opciones léxicas, se eleva un poco el tono y el efecto se resiente. los versos: "no estar aquí,
no estar en lugar alguno,
muy pronto; nada más terrible, nada más cierto." resplandecen por su sequedad entrecortada.

7:18 a.m., marzo 24, 2006  
Blogger alonso ruvalcaba said...

definitivamente ciertas sustituciones fueron encantadoras. concuerdo con el artificio; el macizo; y por este verso:

de nuevo me lacera, arrebata y estremece

muy chingón, muy sonoro...

hay dos sustituciones que podría ponerles reparo:

1. ¿por qué la hablante no se emborracha? como yo lo veo, el letargo es algo externo a nosotros; algo que no provocamos voluntariamente, como la medioborrachera original;

2. ¿por qué el mundo en tu poema no es rentado o de alquiler o algo así? en el original es muy cabrona la idea de que, además de que el mundo es indiferente o ajeno, ¡tenemos que pagar por vivir en él!

un abrazo grande y qué bueno que te uniste al juego.

9:32 a.m., marzo 24, 2006  
Blogger HL said...

Gracias a todos por sus comentarios! Qué puedo decir...tienen razón en lo que dicen.

F., Es cierto lo de stuff, tal vez es demasiado literal e interpretativo, pero eso quise respetar: la interpretación o la lectura que hice del poema. Un poco lo escribí de un jalón, sin dedicar mucha reflexión a las palabras que escogí: que se transformaran al español un poco de manera inmediata y así las asenté.

Esto obvio, ahora que ebrocken me lo señala, se resiente en el léxico. Y estoy de acuerdo, en algunos casos el tono se eleva, pero es que sentí que, en el fondo, es un poema demasiado elevado, y que el tema es sumamente fuerte e impactante.

Ernesto, qué bueno que te gustó. Ése es el verso que más trabajo me costó.

Ruvalcaba, le diste a los puntos más débiles y no me extraña. Tienes toda la razón y no quiero que quede tan cojo después de que lo has señalado. Voy a ver cómo incorporo esas dos cosas.

Gracias a todos!

10:47 a.m., marzo 24, 2006  
Blogger Luis David said...

Muy fina tu traducción. Muy bello tu poema. Cuando traducimos, y ante la imposibilidad de la fidelidad al texto, no nos queda más remedio que sumergirnos en el fondo y tu lo lograste de manera profunda.

La crudeza de Larkin es una invitación a parodiar el lenguaje y hacerlo rudo y esas cosas.

Lograste evitarlo y rehiciste el poema con una gran soltura y belleza.

salud y besos
luis david

8:31 p.m., marzo 24, 2006  
Blogger HL said...

Gracias querido Luis David! Es así, justamente: sumergirse hasta donde se pueda en la poesía.

Un abrazo para ti!

10:50 p.m., marzo 24, 2006  
Anonymous Anónimo said...

Hilda, querida:

Días sin mandarte líneas (bueno, nunca antes las escribí aquí). Qué bueno que hoy me enmiendo.

Me gustó mucho tu traducción. A diferencia de la que yo hice, tan tiesa y engolada como el traductor, es fresca y manejable, congruente y disfrutable.

Esa frase de la ostentosa basura me agradó mucho. Me recordó aquella obra de Beckett (ahora en el candelero de los pensamientos del respetable) en la que el lapso vital del ser humano es reflejado en un gran cúmulo de basura a mitad de un escenario.

Gracias por compartir tu pensamiento.

12:32 p.m., marzo 27, 2006  

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