domingo, enero 29, 2006

Amor y cine: Kitano 3

Matsumuto y Sawako caminan atados, ella siempre cinco pasos detrás de él, o los suficientes para que la cuerda roja pueda dibujar y arrastrar una curva, tras ellos. Ese paseo, que simboliza su vagar por la vida, su exposición a la condena, se extiende de la primavera al invierno, de los cerezos en flor, al otoño rojo en las hojas de los árboles, al blanco espeso de la nieve en las montañas.
Los persigue el rojo intenso, de la sangre, que también marca a los amantes en las otras dos historias. Está el rojo-fucsia de una mariposa rota, de una pelotita rota, de unos calcetines, del taparrabo de un violador, de las máscaras y los rehiletes, del lazo, de la luces de un camión, de las hojas que caen como gotas de sangre, de los charcos de sangre en el asfalto, de las rosas en flor, de los labios de la novia que espera y espera, de un kimono de mujer-marioneta, de una hoja-gota que cae para decir que ha habido muerte, de la camisa de un guardaespaldas...

Sawako recupera la lucidez y lo comprueba tocando a su amado, mostrándole el sello de su compromiso: el cupido colgado de una cadenita, de un lazo: el amor enlazado: ellos. Sin embargo, ya para este momento, Matsumoto y Sawako visten los kimonos de las bunraku y ya están representando el shinju. Las marionetas del comienzo han cobrado vida y corren de nuevo hacia el abismo. Los amantes, que corren juntos de la mano se detienen frente a la pendiente nevada y se avientan. La pantalla se oscurece y, de pronto, al iluminarse de nuevo, la luz del amanecer en las montañas tiñe de rosado los cuerpos colgando de una rama en el abismo. La extraña escena no parece real, parece pertenecer a un cuento. La muerte está en el rostro de los amantes: él con los ojos cristalizados, abiertos, ella con los ojos cerrados, el cupido, colgando a la altura de sus labios. Las bunraku aparecen de nuevo en escena, sobre un fondo negro. Son bellísimas. Se enderezan y hacen una reverencia con la cabeza, agradeciendo: la representación ha terminado. Los espectadores pueden irse.

2 Comments:

Blogger alonso ruvalcaba said...

hilda querida

he leído cuidadosamente estos posts; tanto, que me he prometido ponerme a ver la peli de kitano; prometo en cuanto lo haga regresar a postear acuerdos y desacuerdos.

si es que.

10:56 p.m., enero 31, 2006  
Blogger HL said...

Querido Ruvalcaba,
Es la primera de una serie que quiero escribir.
La segunda irá dedicada a ti (Bergman) una vez que regrese de la playa.

Ya podremos discutir sobre ellas. Y una tercera más que será de Wong Kar-Wai.

11:51 p.m., enero 31, 2006  

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