Mudanza

Mi casa está metida en cajas y bolsas de plástico negras y eso hace un escenario deprimente.
Los libros, empaquetados, son lo que más me duele y el pobre Sardinello que tiene que vivir en medio de esas barricadas. Desarmar una casa y confinarla a eso, cajas y bolsas, puede romperle el juicio a cualquiera. Y están ahí, a la espera del amanecer de mañana, cuando los mudanceros se lleven todo y dejen esas habitaciones vacías.
Hoy es mi última noche en ese lugar que fue muy mío porque sólo yo lo hice. Se queda ahí la paloma pintada sobre la puerta, que dominaba el lugar y lo resguardaba de todo lo externo. Se quedan las espirales azules sobre la puerta del baño y no habrá más indigo light coming through the window panes at 6 am, al menos no para que yo la vea y me bañe con ella.
El amigo de enfrente, y los amigos de al lado... Realmente es lo único que voy a extrañar del exterior... Sé que todo lo que estaba adentro y que hoy está metido en cajas, es mío y eso me lo llevo a cualquier lugar que vaya: that is my home.

2 Comments:
Será grande el recuento de añoranza: Balcones sin parte del jardín que disfrazaba su grisura, la paloma guardiana de un bello espacio y Marcelo (Mastroianni desde luego) sin carnal.
En fin...Suerte en el cambio y gracias por compartir esas perlas de fraternidad que escasamente se encontraban en aquel mundito polvoso y aberrante.
O, me vas a hacer llorar. Qué grande tenerte por acá. Dale un beso a la chaparrita y dile que la quiero mucho. Sabes que los abrazo.
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