I Ching
Anoche, en La Bella Italia, conversaba con mi querido B acerca del poder del oráculo chino.
B oscuro y atormentado, B poeta. Esos ojos tremendos, increiblemente hermosos, irradian claridad cuando me cuenta que a comienzos de año publicarán su libro de poesía. Finalmente.
Me siento tan feliz por él.
Y los mismos ojos vacilan mientras hablamos sobre las tiradas de las monedas y los hexagramas que enuncian verdades irrefutables, lacerantes. Yo pienso en los caminos de nuestra historia y sus episodios y, mientras lo escucho y me sumerjo en sus pupilas, siento unas ganas inmensas de alisar su ceño fruncido con mi dedo, para aliviarlo.
B, yo no sé si podría afirmar, con tal convencimiento, el poder de un oráculo. Me maravilla lo que me cuentas, me deja atónita.
Pero, en todo caso, ¿qué importan esas certidumbres cuando los caminos se corren y se recorren de manera tan aleatoria, tan azarosa?
Al final, caminamos del brazo y yo sigo pensando que nada está dicho y que las historias andadas, los episodios dados, pueden desandarse y deshacerse.
Los versos que escribiste en mi cuaderno son el ejemplo más obvio: las palabras que un día significaron algo, en otros tiempos ya no dicen lo mismo, pero no por ello pierden su significado.
B oscuro y atormentado, B poeta. Esos ojos tremendos, increiblemente hermosos, irradian claridad cuando me cuenta que a comienzos de año publicarán su libro de poesía. Finalmente.
Me siento tan feliz por él.
Y los mismos ojos vacilan mientras hablamos sobre las tiradas de las monedas y los hexagramas que enuncian verdades irrefutables, lacerantes. Yo pienso en los caminos de nuestra historia y sus episodios y, mientras lo escucho y me sumerjo en sus pupilas, siento unas ganas inmensas de alisar su ceño fruncido con mi dedo, para aliviarlo.
B, yo no sé si podría afirmar, con tal convencimiento, el poder de un oráculo. Me maravilla lo que me cuentas, me deja atónita.
Pero, en todo caso, ¿qué importan esas certidumbres cuando los caminos se corren y se recorren de manera tan aleatoria, tan azarosa?
Al final, caminamos del brazo y yo sigo pensando que nada está dicho y que las historias andadas, los episodios dados, pueden desandarse y deshacerse.
Los versos que escribiste en mi cuaderno son el ejemplo más obvio: las palabras que un día significaron algo, en otros tiempos ya no dicen lo mismo, pero no por ello pierden su significado.

1 Comments:
Welcome back, querida amiga! Ya te extrañaba! Qué verso maravilloso el que comienza este borgiano...
Oye, qué, seguimos haciendo guaje?
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