lunes, octubre 10, 2005

Fin de semana

The horror, the horror.

Sábado, domingo. Amanece el mundo con la muerte rápida y repentina de miles.

Lo que aquí en la ciudad se manifestó tan sólo como un pinche agüacero molesto. Allá, con los otros, ha sido y sigue siendo lluvia de muerte, lluvia de dolor, lluvia de lágrimas.
1,400 muertos de un pueblo arrasado por el fango.
18,000 muertos del terremoto.

En cuánto tiempo se nos va a olvidar?
O ya se me olvidó?
Maldita otredad que me separa de todo eso.

Me separa cuando mi fin de semana fue una ensoñación, rodeada de amor y ternura en el abrazo más cálido y el sueño más protegido.