viernes, agosto 26, 2005

Fridureiks

Volví a ver Eternal Sunshine of the Spotless Mind y de nuevo fue la misma convicción.
La relación perdida duele como pocas cosas pueden doler. Es una resignación de muerte viva cuando alguien sigue habitando el mundo.

Hoy fue una mañana brillante y linda como no las había en últimos tiempos. Llegué caminando a la fac temprano, a la hora en que el sol apenas comienza a entibiar el cuerpo pero ya lanza una luz llena de armonía. Esa luz a través de las jacarandas verdes de pronto iluminó lugares de la memoria y me di cuenta con alivio que ya empiezan a sanar. Eternal sunshine of the spotless memory.

Esta mañana el diálogo era mayormente conmigo, pero también era con Fridu. Si los recuerdos toman el camino de Taxco o de las huidas angustiosas en madrugada, el cuerpo se estremece, la mente siente una herida, el corazón vuelve a llorar. Está ahí el deseo de borrarlo todo y no dejar nada que lacere.

Pero no todos los caminos son azul negro de noche. Hay caminos azul con resplandor solar entre las jacarandas. Azul lacustre de lluvia. Azul de montaña con buena estrella. Azul de Punta Cometa en luna llena. Entonces la memoria se regocija y el corazón sabe que está vivo. Aun así, el cuerpo sigue estremeciéndose.