De un hospital, una foto y los cuatro
Colin, Milly, Mario y yo. La anécdota de los rines del Peyotito gris vino a la conversación de los cuatro el sábado en el piso 11 del Mocel. Una vez más ahí con dearest Mr. White.
Un sentimiento de complicidad que sé que nos pertenece.
Miranda le tomó una foto extraordinaria. Esa foto va a dar de qué hablar, tiene un futuro que le va a demandar ser compartida por tantos que andamos por ahí. Colin sentado en su escritorio, en un salón facultense con un pizarrón todo escrito, el saco de tweed, la corbata del regimiento y esa sonrisa tan callada.
Tarde de sábado, viendo hacia el sur. Atrás las risas de ustedes tres.
Un sentimiento de complicidad que sé que nos pertenece.
Miranda le tomó una foto extraordinaria. Esa foto va a dar de qué hablar, tiene un futuro que le va a demandar ser compartida por tantos que andamos por ahí. Colin sentado en su escritorio, en un salón facultense con un pizarrón todo escrito, el saco de tweed, la corbata del regimiento y esa sonrisa tan callada.
Tarde de sábado, viendo hacia el sur. Atrás las risas de ustedes tres.
Etiquetas: Colin

2 Comments:
Por favor mandale muchos besos a de mi parte, dile que si, que le mando muchos besos, aunque ponga cara de asco. Mmm... por que siento tanta ternura por el cascarrabias de Colin? Y esa foto rolala, no nomas la presumas malvada. Recuerdo que una vez vi una foto de los profs cuando jovenes. Entre esas fotos habia una de Ingrid Werck, -si, Inglid...que murio si no me equivoco el anio pasado- y se veia muy guapa, y luego vi a Colin... Ja! Si, era guapo Mr White! Claro que lo era... me senti tan afortunada de no haber sido su alumna en ese tiempo... hubiera sido un desastre creo yo...
Yo también quiero la foto. Y, sí, también me siento TAN afortunada de no haber sido su alumna en ese tiempo... Uy, !qué desastre, sí, hubiera sido!
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